AInxiety (I)
Lo que no estás viendo que está destruyendo lo más importante de tu equipo.
AI está destruyendo mi empresa— y no tiene nada que ver con la tecnología.
Nadie anunció nada oficialmente.
No hubo junta, no hubo memo, no hubo comunicado del CEO. Sólo un rumor — de esos que se susurran en los pasillos y explotan en los chats privados de WhatsApp a las 11 de la noche.— un rumor que tiene tanta resonancia con lo que se escucha afuera, que tomaba todos los tintes de verosimilitud. Una resonancia dentro del equipo, en el entorno actual, pero sobretodo con los miedos internos de cada una de las personas.
“Al parecer van a empezar a meter más AI para quitar gente.”
En una empresa mediana del sector servicios, ese rumor no sorprendió al equipo directivo. Lo anticipaban hace meses. Nadie pudo confirmar donde nació el rumor. Si fue un comentario genérico, o información del Management. Pero a los cinco directores, les costó bastante dormir las siguientes semanas. Gente con experiencia, con trayectoria, con resultados. Un equipo que a pesar de sus altas y bajas habían conseguido colaborar con un aceptable nivel de confianza.
Lo que pasó después no fue culpa de la AI.
Cada uno empezó a operar diferente. Cada uno, sutilmente, modificó sus prioridades. sin saberlo, todos comenzaron a responder a la misma pregunta interna que nunca dijeron en voz alta: ¿Cómo defiendo que soy indispensable antes de que alguien más lo decida por mí?
En sólo semanas muchas de las juntas que servían para construir acuerdos y avanzar en los objetivos de la empresa, dejaron de ser espacios de decisión y se convirtieron en escenarios de defensa territorial. La información dejó de fluir entre áreas, trabas que antes eran impensables empezaron a surgir, y lo que podría ser relevante, avanzaba a cuentagotas — porque compartir información se volvió darle ventaja al otro. Los proyectos transversales empezaron a atascarse. Los resultados del trimestre se mantuvieron. La ruptura interna aún no pasaba factura por la inercia de 5 años de perfomance sostenido, pero algunos indicadores mostraban que el siguiente Q las cosas no irían bien.
No por la AI.
Por el miedo.
Semanas avanzaron y el CEO comenzó a notar que algo no estaba bien. Convocó a varias juntas sólo para ver su frustración incrementar. Él mismo había empezado a integrar algunos datos, reportes e información de mercado a su Claude, pero sentía muy lejano el momento en que la AI se convirtiera en un pilar fundamental de su operación. Veía la sólida relación con sus clientes y la diferenciación de su producto, que incluía intervenciones en persona, como fortalezas defensivas ante la competencia o la AI. No había en él la menor sospecha de que la misma AI estaba comprometiendo las estructuras de su operación, pero por razones totalmente distintas a las que mencionaban los Podcasts de negocios o los artículos especializados.
En nuestra primera llamada lo escuché desconcertado. Narró varios episodios de fricciones en su equipo directivo que meses antes eran impensables. “Pareciera que están todos a la defensiva” me dijo, finalmente. “Tienen miedo. ¿Tienes idea de qué?” pregunté. “La menor idea” se rindió. Acordamos que hablaría con un par —los más senior, los de más confianza— para averiguarlo y ahí apareció la parte invisible de esta historia.
El miedo a ser reemplazados por la AI, no podría estar más lejos de las intenciones del CEO. Pero un rumor despertó algo más profundo. Como un carboncito que sigue caliente, que solo necesita leña y viento para volver a arder en fuego, así se activó en los directivos su estado de supervivencia, su Dark Mindset.
Cuando la sombra toma el control, la colaboración y la confianza huyen por la ventana.
No es que fueran personas ignorantes o con falta de capacidades. Todo lo contrario. sin embargo, cuando una persona—un directivo— teme que su valor, su lugar, su seguridad está amenazada, no tardará mucho para responder desde su peor versión. La tecnología simplemente encendió la mecha.
No importa que tan cerca o lejos esté tu equipo o empresa la AI, el cambio radical en el valor individual, amplificará los patrones de ansiedad y amenaza que cada individuo carga. Todo lo NO-TRABAJADO en términos de Mindset (reactividad, comunicación, empatía,frustración, desconfianza, priorización, ego) se potenciará… adoptes o no la tecnología.
Este es un riesgo para las organizaciones GIGANTE del que NADIE está hablando.
Y también una enorme oportunidad.
La AI es un amplificador. Amplifica capacidades, sí. Pero también amplifica lo que está frágil o roto. En lo relacional, un equipo que opera desde la confianza, con claridad de propósito y un mindset de colaboración real, va a exponenciar sus virtudes gracias a la AI. Un equipo que opera desde el miedo, la rivalidad interna y el ego de sus líderes, colapsará con la fuerza sombría de la potencia tecnológica.
La pregunta a hacernos no es ¿qué tan preparado está mis equipo para integrar la AI?
La pregunta que no puede esperar más es: ¿Qué tan lejos está mi equipo de operar desde el mindset adecuado para integrar tanta potencia?
Y algún Evangelista Claudiano responderá “A través de la misma AI encontraremos solución a esos problemas…”
NO.
AI no resuelve lo relacional. Lo interno. Lo emocional. El ego que destruye interacciones, los costos de la soberbia que prioriza agendas ocultas. 100 planas. A mano.
Las empresas que inviertan intencionalmente en el Mindset de sus colaboradores, a la par de los esfuerzos por integrar la tecnología, serán las que saldrán triunfantes de este tsunami. Mark my words.
Esta es la primera de algunas entregas que estoy recopilando de casos de AInsiedad Profesional y la importancia del Mindset para contrarrestarla.
¿Conoces a alguien en tu red que esté navegando esta tensión? Reenvíale este correo.


