Dale Aire.
Relato de un drama-pre-taller.
Este texto es libre de AI, y reconozco el tiempo que te das de leerlo. Si te aporta valor, te agradeceré un click al 🩶 para que Substack lo recomiende, o su algoritmo. Y quizás así llegue a otros humanos.
Dale AIRE.
Dale aire. Mandalo a volar, quizás pensaste al leer el título. Cuantas cosas con las que soñamos “darles aire” para hacernos la vida tantito más ligera. Pero no me refiero a lo que traes en la mira para mal.
Son casi las 12:30 del día y en una hora tengo que estar en Polanco para iniciar un taller con el equipo de un banco. Perfecto tiempo para pasar a imprimir (**una recordada a la mamá de los dueños de HP por tener el peor producto del mundo**) y llegar con unos buenos 15 minutos de colchón.
Nuevamente una alarma se detona al encender la camioneta. No es una buena señal. Efectivamente, la luneta del espejo del copiloto ya no está. Segundo espejo en el añochingadamadre. Respiro. Sirve para poco porque la calle de Mazatlán está a vuelta de rueda. Lo que debía ser un trayecto de 15 minutos, maps lo estima en 35. Y ya sabemos que cuando las callecitas se pintan de rojo, esa estimación puede ser optimista.
Descubro que OfficeMax tiene servicio de pre-envío de documentos. Pienso “qué chingones” y desde el celular subo los archivos. Después me pide un registro, password, código al celular, y me doy cuenta que cuando regreso a la página se ha reseteado. Varias veces. Gran idea, pésimo costumerjourney. “Qué megapendejos” pienso ya con mi cuenquito de paciencia al límite. Y sin espejo. Me resigno a hacer la cola para imprimir in-situ. No me va tan mal.
Vamos a dar un taller de Mindset, que habla de regulación, de cómo tomar mejores decisiones y me siento desregulado, tomando las peores decisiones. Encabronado con HP, la seguridad de esta ciudad, los parásitos de la CNTE y los programadores de Office Depot (¿Office Max? da igual). Viviendo mi micro drama en mi micro realidad, atorado en el tráfico rodeado de un universo al que le valgo absolutamente madres. No me da risa. Me da más coraje.
Me bajo de la camioneta con los folders, y mi saco. Sí, trabajar con empresas implica una regresión. Saquito, papá. En la entrada del Club de Industriales me preguntan por el nombre del salón. No traigo mi teléfono. Lo dejé en el coche-sin-espejo. No puedo ser más pendejo, me digo en secreto mientras bajo por el elevador, acalorado.
Finalmente llego, minutos antes de la hora estimada. Ordeno folders. El salón tiene una vista hermosa al Auditorio Nacional. Respiro. Una vez es suficiente. O no. Me observo. Estoy algo nervioso. Repaso mis notas. No hay falla. Soy yo. Somos Jose y yo en este espacio conocido y seguro.
Le doy AIRE.
Aire.
A- Atención. Obsérvalo. Date cuenta de que el corazón se aceleró. La cabeza está caliente y tus pensamientos siguen alimentando un incendio interior.
I- Introspecciona, investiga. Instiga. Adentro. Mis inseguridades. Mi frustración infantil cuando las cosas no salen como espero. Mi miedo añejo a no ser suficiente.
R- Reencuadra. Es un espejo, es una papelería, es una pinche manifestación premundialista que nada tienen que ver contigo. Es la vida pasando. Nada es personal.
E- Elije. Soltar por un momento todo lo que quedó afuera del salón. Elijo entregarme a este momento, a este grupo, a todo lo que soy y todo lo que vengo a compartir. Y lo voy a disfrutar.
El taller empieza.
En algún momento llegamos a las herramientas. Lo comparto.
Señores, cuando el gatillo se detona, metanle AIRE.
Si con AIRE reconoces el estado de drama; si con AIRE sueltas la mente rumiante de las voces de tu sombra; si con AIRE abres la puerta a ser presencia…
AIRE es todo lo que necesitas.
EMPLEADO DESCONFIANZA
Ahora que la vida me está acercando a bancos, fintecs y otros negocios de carácter godín, no se si sea lo más inteligente promover mi novela que trata de justamente el tipo de empladocolaborador detestable de esta curiosa y resiliente tribu urbana.
Empleado Desconfianza, mi novela publicada en la colección Letras de Plata, de Editorial Urano, está también disponible en Kindle. Comprala aquí.




Gracias por poner en ese acrónimo tan sencillo de recordar algo tan importante en nuestro día a día.
Y ahí en el tráfico se revela el escenario de la práctica real 🏄🏻♂️ a seguir practicando darle AIRE al cotidiano