Quédate
Quédate.
Cuando un movimiento en tu vida provoque un tsunami interno,
Quédate.
Quédate en tu capacidad de observarlo.
Cuando las estructuras de fuera dejen de hacer sentido,
Quédate.
Quédate con la certeza que te regala sentir. Siempre sentir aunque duela o incomode.
Cuando las expectativas parezcan pesar más que las realidades,
Quédate.
Quédate con la incomodidad de que lo certero no existe, y que tu defines el peso de lo que el mundo carga sobre ti.
Cuando las preguntas sin respuesta lleguen de golpe y oscurezcan el camino,
Quédate.
Quédate con una sola verdad: no necesitas todas las respuestas.
Cuando los cambios muestren obstáculos tan grandes que dudes por dónde empezar,
Quédate.
Quédate en movimiento. Aunque la brecha se vea angosta y rocosa.
Cuando tus sueños se hayan desplazado y se vislumbren lejanos como la cima de una montaña,
Quédate.
Quédate en el camino. La ilusión de la distancia cansa más que los pasos que llevas dados.
Cuando sientas que la vida es una contracción interminable que oprime tu pecho,
Quédate,
Quédate en la expansión que te regala la exhalación.
Cuando la desesperanza se apodere de tus pensamientos y distraiga tus emociones,
Quédate,
Quédate con la convicción de tus principios, los límites de tu propia ruta.
Cuando tu cuerpo, tus narrativas y tu historia colándose por tus resistencias más arraigadas te quieran convencer que el mundo te ha dado la espalda,
Quédate,
Quédate en tus rutinas diarias, tus momentos de ritual, tus recordatorios y anclas.
Cuando la soledad en el camino pese más que la existencia misma,
Quédate.
Quédate cerca y procura.
Sirve.
Acompaña.
Ama.


Increíble escrito! Gracias José!!
que hermoso quedarse y sostener, gracias por el post, lo valoro mucho , podria decirse que me salvo hoy