Zero, Leo y Scroleo.
Astrología, IA y Sectas...
Este texto es libre de AI, y reconozco el tiempo que te das de leerlo. Si te aporta valor, te agradeceré un click al 🩶 para que Substack lo recomiende, o su algoritmo. Y quizás así llegue a otros humanos.
De cartas astrales, Claude y la tía que te chupa la vida.
Leo es mi nodo norte. La trayectoria de mi vida. Todas las vidas, según esta visión, llegaron a construirse sobre una noción, sobre ciertos rasgos solo para encontrarse, idealmente a la mitad del camino, con su destino: Reconfigurar los cimientos identitarios del nodo sur, eso que me formó. Yo tampoco entiendo de esto a detalle, no te dejes impresionar. Pido interpretaciones. WohowhooClauter Mercado, o el prompt adecuado.
Nodo sur en acuario: Buscas validación a través de construir sobre un sentido de pertenencia. Que los demás te reconozcan. Resuena absolutamente con mi ADN de camaleón y mi tendencia a ser ajonjolí de todo lo que no sea conflictivo.
Ninguna de estas exploraciones fue original. El año pasado Jose Arce me contó de este loco de la astrología (loco en el mejor de los sentidos, al mundo le faltan apasionados que sigan haciendo las cosas en papel y a mano), de sesiones kilométricas y revelaciones imperdibles. Por ahí debía tener la sesión. ¿Cómo no? ¿Pero hace cuanto fue? Revisé mi agenda y me sorprendió, apenas el diciembre pasado conocí a Raúl Escamilla. La sesión estaba agendada para empezar a las 6PM por zoom. Llegó casi 45 min tarde. Entendí muy pronto que el tiempo sería un concepto relativo, que se confirmó al cerrar la sesión cerca de las 3 AM. Y sí, este domingo haciendo research en mis propios expedientes, encontré la grabación que, tras pagar la versión pro de whisper pude poner en palabras y compartirla con mi IA. Anexé también las imágenes que amablemente me compartió de mi carta, línea de tiempo y un montón de anotaciones que hizo con pluma y papel bond blanco. Todo para arriba en un proyecto nuevo: Asesor astrológico. Cagate de risa.
La astrología es como el lugar común que muchos ignorantes utilizan para exaltar la ignorancia de quienes la “utilizan”. Ignorancia por todos lados, y me incluyo. Sí, resulta absurdo pensar que el orden de los planetas va a influir en tus decisiones, en tu estado de ánimo, en tus fortalezas u obstáculos. Más absurdo resulta entenderlo al revés. El acomodo de los astros es una expresión exterior del universo interior, un enorme espejo que te regala un mapa, el momento preciso en que naces. Me acuerdo de mi maestro, un maestro, Hermés, y su Kibalyón. Como es adentro es afuera. Y por eso funciona.
Todos tenemos la opción de sostener y explorar los límites de nuestros propios sistemas de creencias. Trabajar con psicodélicos y estados no ordinarios de consciencia me han dado varios regalos, pero quizás uno importante es reconocer lo absolutamente limitados que son nuestros mapas de la realidad.
Así que sí.
Sí creo que en el tarot, en las runas, en la astrología seria (no la de la Vanidades), en los videntes y portales que te permiten hablar con ángeles, en las constelaciones familiares, y la respiración holotrópica. En la homeopatía y las 5 leyes biológicas. En la psicología perinatal y la reencarnación hinduista. Creo en el flujo de la existencia Taoísta y la absoluta ausencia del libre albedrío implícito en el i ching. Creo que somos capaces de viajar y conocer vidas pasadas, de visualizar y manifestar, y que las probabilidades de que seamos personajes dentro de una simulación no son iguales a cero.
Y también creo en las leyes del mercado, en la productividad como motor de crecimiento, en la relevancia del estado de derecho y las empresas como vehículo de realización personal y profesional. Creo en el capitalismo y en la libertad y en la equidad de oportunidades y la imperfección de la democracia y en el tercer sector como importante contrapeso. Creo en las instituciones más que en los discursos, y creo que los gurús y los políticos encarnan algo de verdad.
Entonces sí. Sí le doy peso a lo que dice mi carta astral y las señales que acompañan los tránsitos en las posiciones de los astros. Más si se trata de una forma curiosa de salir de la procrastinación absoluta del domingo, sin entrar al frenesí productivo del lunes.
Porque ayer me tragó la bruja del scroll.
Era sábado y la agenda se acomodó y se reacomodó varias veces. Se liberó tiempo. Más del que tenía previsto. Y sin mis configuraciones adecuadas de “salud digital” sucumbí. Alcancé a ver el Brasil-Marruecos. Ni una página leída, ejercicio o meditación. Rojo en mi tracking de “el hombre en quien me quiero convertir”, si no fuera porque ya no tomo, sería igualito a cientos de domingos que pasé crudo.
¡Qué jodidamente adictivo es eso de scrollear! Hoy reactivé mis candados, pero me dio curiosidad el tiempo que pasé metido en el rabbit hole de la camarita rojonaranjamarilla. Más de 2 horas y media. Osea cerca del 10% de mi día. Casi el 16% si le quito las horas de sueño. Hoy amanecí tarde. Con la convicción de cerrarle la puerta a la TíaGram, de aquí en adelante será también conocida como La Bruja ChupaVida.
Decidido en invertir mi mañana de domingo en algo más productivo, de forma diligente tomé mi Man of Zero (el nuevo libro de David Deida) y me fui a desayunar. Interrumpí su lectura sólo para celebrar el insólito gol de Curazao.
Quizás mi Leo esté más en Zero.
Vacíate de ti, me regresa.
Silencio.
Fall backward into the emptiness behind you.
Fall forward into the appearing moment. (siempre que no sea con una pantalla).
Le escribí a mi Tocayo: “¿Cuál es ese prompto astrológico que me contaste?”
Ya con todo cargado en mi inteligencia alternativa, abrí sesión.
Exploré lo que me deparan estos 11 días que le quedan a mi año 45. Crucé la información de mi astrología con el profundo conocimiento que ya tiene mi maquina de mi. Se abre otro rabbit hole. Me dejo ir tantito.
Quiero entender mejor mi LEO. Leo/LEO con curiosidad y asombro tantas cosas tan profundas sobre mi.
“Si tuvieras que resumir en una sola frase lo que dice este retorno solar, sería algo así:
Este es el año en que dejas de pedir permiso.”
Me emociona leer esto. No se que emoción exactamente, pero me emociona.
Mi Claude Mercado me recordó que la última vez que esta poderosa combinación se hizo presente en mi vida (Júpiter en Leo) se dio hace 12 años. La cronología de Escamilla ya integrada en mi pitonisAI reconoce las fechas que yo ya intuyo. Hace 12 años entré a una ceremonia por primera vez y mi vida cambió 180°.
No es hoy, ni mañana, pero sí este año. Quería tapar el hoyo del conejo antes de sentarme a escribir quién-sabe-qué, así que lancé mi ultima pregunta:
“¿Claude Mercado, cuál sería, entendiendo y revisando todo, la pregunta más importante que, si respondo adecuadamente, me ayudaría a aprovechar toda esta coyuntura?”
Esto es mío. Querido lector. Si te queda el saco pontelo, pero es mío. Absolutamente mío.
Responde:
“Sin dudar.
¿Qué tan dispuesto estoy a ser visto sin red de seguridad?”
Mi acuario se aterra. Mi Leo ruge. Y yo me siento a escribir esto, porque no tengo la menor idea de lo que resulte.
¿Dónde está la línea entre comunidad y secta?
Santiago Espinosa tiene un proyecto increíble: Mutuo se dedica a asesorar personas y empresas que ven en la construcción de comunidades un valor esencial para lograr su propósito. Y tienen un podcast en el que me invitó a hablar de este morbosisisisismo tema… Sin duda muchos hemos sentido, cuando empezamos a formar parte de una comunidad, “¿esto ya se siente muy sectoso?”
Pero ¿Qué es realmente una secta? y ¿las sectas vienen siempre desde el líder o a veces como participantes nos tomamos el coolaid al grado de depositar nuestro poder en alguien más*? De esto hablo con Santi y sobre otros temas en una conversación fluida y muy amena.
*La respuesta más fina que he leído está en este hermoso texto de mi gran amiga Ana Carina Alanís que viene en la segunda parte de esta publicación.
EMPLEADO DESCONFIANZA
Ahora que la vida me está acercando a bancos, fintecs y otros negocios de carácter godín, no se si sea lo más inteligente promover mi novela que trata de justamente el tipo de empladocolaborador detestable de esta curiosa y resiliente tribu urbana.
Empleado Desconfianza, mi novela publicada en la colección Letras de Plata, de Editorial Urano, está también disponible en Kindle. Comprala aquí.



